
Francia cierra 13 aeropuertos de entrada
Las autoridades francesas podrían decidir próximamente el cierre de 13 aeropuertos de entrada en territorio francés.
Esta decisión unilateral del Ministerio de Economía y Finanzas francés, responsable de las aduanas en Francia, privaría a estos aeropuertos del tráfico internacional e impediría el aterrizaje de pasajeros británicos, rusos o procedentes de Oriente Medio.
Los aeropuertos afectados por esta medida se utilizan principalmente para el tráfico de la aviación privada y general:
Abbeville (XAB, LFOI) (Norte de Francia)
Agen - La Garenne (AGF, LFBA)
Amiens – Glisy (QAM, LFAY)
Annemasse (QNJ, LFLI)
Besançon - La Vèze (LFQM)
St Tropez – La Môle (LTT, LFTZ)
Lannion (LAI, LFRO) (Bretaña)
Le Castellet – Riviera International (CTT, LFMQ)
Lognes-Émerainville (región de París)
Montbéliard – Courcelles (XMF, LFSM)
Nevers - Fourchambault (NVS, LFQG)
Vichy – Charmeil (VHY, LFLV)
La Roche-sur-Yon – Les Ajoncs (EDM, LFRI)
¿Qué podría ocurrir? Por ejemplo, con la supresión de estos trece aeropuertos de entrada franceses, ya no será posible volar de Londres a St Tropez o de Le Castellet a Moscú.
El impacto de tal decisión podría ser considerable, especialmente teniendo en cuenta el atractivo de la Costa Azul para los clientes rusos y de Oriente Medio y el hecho de que la mayor parte del tráfico aéreo no perteneciente al espacio Schengen en Francia procede del Reino Unido o se dirige a él. Además del impacto turístico, esta medida podría privar a algunas regiones de una importante fuente de desarrollo económico. De hecho, la aviación privada es una solución para que los inversores visiten las empresas que financian en lugares a los que no llegan las aerolíneas comerciales regulares.
Los profesionales del sector, en particular la Union des Aéroports Français (Unión de Aeropuertos Franceses), están abogando por opciones alternativas que permitan conciliar los intereses económicos del Estado y el desarrollo local. Sin embargo, la solución preferida sería disponer de servicios de aduanas bajo petición (48 horas antes de la salida), como ya ocurre en algunos aeropuertos franceses, aunque esto suponga una menor flexibilidad para la aviación privada.